Fue
Julio César quien bautizó con el nombre de las Galias al conjunto de
territorios que conquistó entre los años 58 y 51 a. C. La civilización
galorromana se desarrolló durante dos siglos de paz poblando las nuevas
provincias de anfiteatros, foros o templos, situados en ciudades. Y quien dice
ciudad, dice ciudadano, una noción que se desarrolla a la par que la integración
de los galos en el Imperio.