En los últimos cincuenta años, las
exquisitas vasijas pintadas del arte Maya han irrumpido en colecciones públicas
y privadas de todo el mundo. Estas piezas han abierto una puerta al pasado
maya, su historia, su mitología y su vida cotidiana. Pero, dado que el 90% de
este patrimonio arqueológico ha sido saqueado de las tumbas reales mayas, no
sólo se trata de apreciar sus valores artísticos y arqueológicos sino de abrir
un debate ético sobre el expolio arqueológico.