En medio de las estepas heladas de Mongolia, una expedición arqueológica franco-mongola ha descubierto el sarcófago de un guerrero escita, de 2.300 años de antigüedad. Los arqueólogos se interrogan sobre las similitudes de las poblaciones actuales de los nómadas kazajos y los Escitas Orientales, que poblaron estos mismos territorios hace 2000 años, conjugando los resultados de la excavación con la etnoarqueología.