La costa oeste de
Noruega es un archipiélago rico en recursos marinos. Por este motivo, fue un
lugar de hábitat especialmente atractivo durante la mayor parte de la
Prehistoria, especialmente en el Paleolítico y el Neolítico. Excavaciones
preventivas en la zona han permitido rescatar algunos de estos yacimientos y
reconstruir los cambios en la línea de costa, tras las últimas glaciaciones.