Jean, Patric

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Alrededor del año 1350 a. C., el faraón Amenofis IV sucede a su padre Amenofis III. Desde su llegada al poder se opone tajantemente al culto politeísta de sus ancestros. Para él, no hay más que un creador del universo: Aton, el dios solar. Amenofis IV se hace llamar Akhenaton y decide fundar una nueva capital: la ciudad de Akhetaton, hoy en día Tell el-Amarna. Cuando en 1925 los primeros vestigios de esta ciudad fueron descubiertos, los egiptólogos no daban crédito, ya que era una auténtica revolución para la época, no solamente religiosa, sino también artística.