En la Montaña Negra, cerca de Carcassonne, donde funcionaba
antiguamente uno de los más grandes centros siderúrgicos de todo el imperio
romano, el equipo de arqueólogos del profesor Claude Domergue pone de nuevo en
servicio una batería de hornos de reducción de mineral de hierro. Se retoma así
una técnica cuyos secretos se habían perdido hace 2000 años.