A mediados de 1994, en el curso de unas excavaciones arqueológicas en el Templo XIII de la antigua ciudad de Palenque, un equipo de científicos y diversos especialistas dieron con un hallazgo excepcional: un entierro femenino, recubierto de cinabrio de color rojo intenso, que contenía todos los atributos de una tumba real. El director de las excavaciones, el arqueólogo Arnoldo González Cruz decidió bautizar el descubrimiento con el nombre de la “Reina Roja”. Los estudios realizados a continuación apuntan la hipótesis de que se trate de Tz’ak-b’u Ajaw, la consorte del joven rey K’inich Janahb Pakal, bajo cuyo gobierno Palenque se erigió en el centro hegemónico indiscutible del occidente maya.